Violencia política, guerrilla e historia oral Imprimir
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Sábado, 09 de Mayo de 2015 17:42

Fragmento de la entrevista con la historiadora Alicia de los Ríos Merino recientemente publicada en el cuarto número de la revista TESTIMONIOS


Alicia de los Ríos Merino. Imagen de Alicia Arvayo
Por María Magdalena Pérez Alfaro desde México

Presentación

Alicia de los Ríos es maestra y doctorante en Historia y Etnohistoria por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (enah). Sus padres: Enrique Pérez Mora[1] y Alicia de los Ríos Merino,[2] fueron militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre (lc23s), organización político-armada que se constituyó en marzo de 1973, a partir de la unión de varias organizaciones políticas regionales.

Licha, como gusta ser llamada, también es representante legal del Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua.[3] La entrevista se realizó en la capital de ese estado, donde actualmente es investigadora de la sede regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Centro inah-Chihuahua) y profesora de la Universidad Autónoma de Chihuahua (uach). Como ella misma comenta en la charla, su historia personal la hizo acercarse a la Historia. En la tesis de Maestría estudió el caso de los hermanos Corral-García,[4] residentes de Ciudad Juárez y miembros también de la lc23s.[5] Su investigación doctoral se titula: “Ciudad Juárez: movimientos sociales y rebelión”,[6] y comprende las décadas de los 50, 60 y 70. A partir de su trabajo académico, y gracias también a la amplia experiencia que tiene formando parte o acompañando diversas luchas anticapitalistas contemporáneas, Alicia ha arribado a la historia oral con muchas inquietudes que son el tema central de la entrevista.

M: Sé que eres abogada de primera formación, ¿cómo es que terminaste haciendo Historia?

A: En el 94, que era el año en que iba a salir de bachillerato, no sabía qué era lo que se estudiaba en Filosofía y Letras y dije: “Derecho”. Me meto a Derecho y no me gustó nada, nunca reprobé ni me llevé un examen extraordinario, pero no sentía la pasión que veía en amigos míos que andaban de juzgado en juzgado. Acababa mis clases en la universidad y salía corriendo a echar cotorreo[7] con otros amigos que no eran de Derecho. Salgo en el 99 y creí que iba a hacer una tesis sobre derechos indígenas, está la controversia de la autonomía indígena y dije: “De eso me gradúo”. Pero descubro ahora que nunca me enseñaron a investigar en Derecho. Me voy a trabajar a México, tratando de hacer una tesis, pero no sabía cómo. Para esto tenía una pareja, tuve dos hijos y, cuando nació Nicolás, regresé a Chihuahua a titularme. En 2007, lanzan la convocatoria para que nos titulemos un montón de gente. Ese mismo año sale la convocatoria–en La Jornada la vi– para la Maestría en Historia y Etnohistoria de la enah. Yo quería titularme para seguir estudiando, porque para efectos de trabajo no lo necesitaba. Entonces dije: “Voy a hacer mi protocolo de investigación”. Sabía que no tenía muchas posibilidades en el posgrado de Historia, porque no venía de una carrera más cercana como Antropología, Etnohistoria o Etnología, pero de todas maneras dije: “Va a ser un buen ejercicio”. Tengo súper presente a Mario Camarena que me entrevistó y me dice: “Oye, pero si no tuvieras beca”. –“¡No importa! ¡Yo quiero estudiar Historia!” Al responder me di cuenta de que yo iba coleccionando archivos, no los sabía leer históricamente, pero era lo que estaba haciendo empíricamente. Ese fue mi primer acercamiento.

 

M: ¿Qué proyecto metiste?

A: Metí el de los tres hermanos Corral-García de la Liga Comunista 23 de Septiembre.Ya había estado leyendo los intentos que se hacían de una historia holística del movimiento armado o del guerrillero. Entonces dije: “No, yo tengo que acotar qué es lo quiero hacer”. Ponía como justificación que mi vida había estado muy cerca de esa militancia, del Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua. No me atrevía a meter la historia que tenía más documentada, que era la de Los Vikingos, del fer y de la Liga en Guadalajara.[8] En ese entonces era lo que tenía más documentado, pues había hecho trabajo de campo casi cinco años recopilando información donde la figura estelar era mi papá, Enrique Pérez Mora. Y después dije: “No, no puedo, va a ser un impedimento en el protocolo, porque me van a decir que tengo mucha cercanía con el objeto de estudio”. Y lo metí como el caso de los Corral-García, de Juárez, porque el patrón de las familias se ha estudiado poco.

M: ¿Lo habías planteado ya como un proyecto con historia oral?

A: ¡Yo no tenía idea de nada! No sabía cómo se dividían los estudios ni las líneas de investigación, aun así yo meto entrevistas como fuentes primarias para la investigación.

 

M: ¿Cómo fue que empezaste el trabajo con la historia oral, ya con la conciencia de estar haciendo ho?

A: En la primera clase. A mí me dicen: “Te quedaste en la línea de investigación de Seminario de Estudios del siglo xx en México, con Mario Camarena y Gerardo Necoechea”. La primera clase fue fuentes históricas para la investigación, con Mario Camarena, y mi seminario de tesis fue con Gerardo Necoechea. Él me dice: “Tú estás en historia oral”.

M: ¿Cuáles son los proyectos personales que has tenido de historia oral, además del de los hermanos Corral?

A: Originalmente, nosotros –cuando digo “nosotros” era el Comité, yo en el Distrito Federal, y KloacasKomunicantes a.c.[9]– quisimos hacer un documental sobre la fuga de Oblatos.[10] Hicimos mucho trabajo de campo grabando testimonios que empezaron desde mis familias materna y paterna, y sobrevivientes de la Liga, ahí reunimos mucho material. Esto pasó antes de que estudiara en la enah. Posteriormente vengo a hacer investigación personal sobre la Liga, pero me enfoco más al caso Chihuahua, Ciudad Juárez, que sigue siendo mi proyecto. Quiero tener un archivo de la palabra sobre la guerrilla en Chihuahua y ahora gira mucho en la Liga, no he podido ampliarlo más. Lo extendí a otros actores que no eran parte de la Liga, pero que sí de las izquierdas en Ciudad Juárez y en Chihuahua. Por ahí ando: actores de los sesentas, setentas. No todos son del movimiento armado, pero sí forman parte de esa sociedad.

M: Cuando hablas de formar un archivo de la palabra sobre la guerra sucia, ¿qué tipo de archivo te imaginas?

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[1] Enrique Guillermo Pérez Mora, “El Tenebras”, originario de Guadalajara, fue miembro del Frente Estudiantil Revolucionario (fer) y de la organización político-popular-juvenil Los Vikingos. Participó en la Liga como uno de sus fundadores en Jalisco y fue miembro de su Buró Político de Coordinación Nacional. Fue asesinado el 16 de junio de 1976 en Culiacán, Sinaloa, por miembros de la Dirección Federal de Seguridad (dfs).

[2] Alicia de los Ríos Merino, originaria de Chihuahua, se integró a la lc23s en 1974. Formó parte del comando exterior que colaboró con la fuga del penal de Oblatos en 1976. El 5 de enero de 1978 fue aprehendida en la Ciudad de México. Existen registros de su aprehensión y de los interrogatorios a los que fue sometida mientras estuvo detenida, así como testimonios de otros presos políticos que afirman haberla visto viva en mayo del mismo año. Desde entonces no se tienen noticias de su paradero.

[3] El Comité se formó en 1978 por iniciativa de Concepción García de Corral, quien comenzó a investigar el paradero de su hijo José de Jesús, detenido el 8 de marzo de 1976 en la ciudad de Puebla. El Comité se fundó después de dos años de tocar puertas, realizar manifestaciones de protesta y establecer redes solidarias con otras madres de desaparecidos, entre ellas Rosario Ibarra de Piedra, dirigente del Comité Eureka.

[4] Ríos Merino, Alicia de los. José de Jesús, Luis Miguel y Salvador Corral García: good bye american way of life, nos vamos a la guerrilla. Procesos de radicalidad en jóvenes de la década de los setentas. (Tesis de Maestría en Historia y Etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia). México: 2010, 208 p.

[5] Salvador estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México, Luis Miguel se matriculó en ingeniería electrónica en el Instituto Tecnológico Regional de Ciudad Juárez, Chihuahua, y José de Jesús ingresó al Instituto Politécnico Nacional (ipn). Salvador y Luis Miguel fueron miembros fundadores de la lc23s en Ciudad Juárez. El 30 de enero de 1974, en Sinaloa, Salvador fue aprehendido; días después, fue encontrado su cuerpo sin vida en Monterrey. José de Jesús también participó en la Liga y en el comando que colaboró en la fuga de Oblatos, en 1976. El mismo año fue aprehendido en Puebla y trasladado al Campo Militar No. 1, en la Ciudad de México; desde entonces se desconoce su paradero. Luis Miguel participó como dirigente de la Brigada Roja de la lc23s a nivel nacional. Fue ejecutado el 25 de junio de 1977, en la colonia Narvarte del Distrito Federal, por miembros de la dfs.

[6] Ciudad Juárez es la segunda urbe en importancia de Chihuahua, el estado más grande en extensión territorial que se ubica al Noreste de México. La ciudad fronteriza ha sido escenario de importantes procesos históricos como ser la sede del gobierno de Benito Juárez durante la intervención francesa, razón por la cual dejó de ser llamada Paso del Norte. A partir de la segunda mitad del siglo xx, la ciudad tuvo un auge industrial debido en gran parte a la instalación de empresas maquiladoras, por lo que se convirtió en un sitio generador de empleos atractivo para muchos migrantes de distintos puntos del país.

[7] “Echar cotorreo” significa divertirse o conversar haciendo bulla.

[8] Los Vikingos fue un colectivo juvenil de izquierda, originario del barrio popular de San Andrés, en Guadalajara, Jalisco. Entre otras acciones, promovieron y apoyaron la creación del Frente Estudiantil Revolucionario, en 1970, organización que se oponía a la derechista Federación de Estudiantes de Guadalajara (feg), respaldada por las autoridades conservadoras de la Universidad de Guadalajara (udeg). Algunos miembros de Los Vikingos y del fer fueron parte del grupo que ideó y fundó la lc23s en 1973.

[9] KloacasKomunicanteses un colectivo de artistas y creadores que emprendió, de 2002 a 2006, la campaña “1, 2, 3 por mí y por todos los desaparecidos de México y del mundo”, la cual tuvo como objetivo vincular el trabajo del Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua con diversas expresiones artísticas para difundir los temas de la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales cometidas por el Estado mexicano en los 70.

[10] El 26 de enero de 1976, la lc23s organizó la fuga de sus miembros presos en el penal de Oblatos, Jalisco. Los guerrilleros que lograron fugarse fueron: Mario Álvaro Cartagena López “El Guaymas”, Enrique Pérez Mora “El Tenebras”, José N. Villela Vargas “El Billetes”, Armando Escalante Morales “El Loco”, Francisco Morales Espinoza “El Flaco” y Antonio Orozco Michel.